La terapia de reiki, ayuda complementaria para pacientes de cuidados paliativos

El 14 de octubre se celebra el Día Mundial de los Cuidados Paliativos, y en esta edición, el lema elegido, “Cobertura universal de salud y cuidados paliativos. No dejes a los que están sufriendo”, ha dado en la diana por partida doble: por un lado, es preciso concienciar sobre la cobertura universal en salud; y por otro, tratar de evitar el sufrimiento. La celebración de este Día Mundial pretende unir esfuerzos internacionales para llamar la atención sobre las necesidades de los pacientes que sufren en esta epata de su vida y de sus familiares.

La Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL) reúne un amplio programa de eventos y actividades que se han desarrollado con motivo del Día Mundial de los Cuidados Paliativos dentro y fuera de nuestras fronteras.

El objetivo fundamental de los cuidados paliativos es conseguir el mayor bienestar posible para el paciente y su familia a través de la atención de las necesidades físicas, psicológicas, espirituales y sociales. Para conseguir este objetivo de bienestar, los pilares en los que se apoyan los profesionales sanitarios son el control de los síntomas, la comunicación eficaz, el apoyo psicoemocional y la atención a la familia.

El reiki favorece el bienestar de los pacientes

En este sentido, la aplicación de reiki como terapia complementaria en pacientes de cuidados paliativos desempeña un papel fundamental en el bienestar de estos pacientes porque “produce relajación, favorece el sueño y la disminución de la ansiedad y mejora el estado de ánimo del paciente”, explica Fernando Mejorado, que ha cursado tercer nivel de reiki y lleva tres años aplicando esta terapia a pacientes y a familiares, otorgándoles mayor bienestar y mejorando su manera de afrontar las situaciones complicadas que están atravesando.

Fernando comenzó aplicando reiki a pacientes en tratamiento con quimioterapia en el Hospital de Día, en Oncología y en Cuidados Paliativos del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz de Madrid, y hoy en día aplica la terapia a pacientes externos y a sus familiares. Para él, el reiki “es energía y aporta equilibrio a nivel físico, emocional y espiritual, además de aliviar el dolor y reforzar el sistema inmunológico”.

A lo largo de los dos años que aplicó reiki a enfermos de cuidados paliativos de la Jiménez Díaz pudo comprobar que, gracias a esta terapia, “no se les veía sufrir ni llorar ni lamentarse”.

El terapeuta de reiki es un canal transmisor de energía

El reiki es una terapia energética oriental que mejora la calidad de vida de los pacientes de cuidados paliativos y aumenta su satisfacción, la de sus familiares e incluso la del personal sanitario, que también puede recibir sesiones de la llamada energía universal, un método que no tiene efectos secundarios y es barato.

Las sesiones de reiki suelen durar 45 minutos. El terapeuta coloca las manos sobre las partes del cuerpo del paciente donde está el dolor y a través de ellas, la energía universal fluye. El profesional que aplica reiki es un canal transmisor de energía, argumenta Marisa Ayuso, de segundo nivel de reiki y enfermera en un centro madrileño de salud donde, hasta hace poco tiempo, aplicaba reiki a los pacientes que se lo pedían, aunque ahora “por razones directivas ya no se aplica en el centro”.

En opinión de esta profesional de la sanidad, el reiki “es un método que enseña al terapeuta a conectar con la fuente de energía, la energía universal, a recoger esa energía y a través de nuestras manos, a transmitírsela al paciente ”. Comenta, además, que ha tenido muy buenas experiencias con pacientes oncológicos que están recibiendo tratamiento de quimioterapia, ya que a través del reiki, “el tratamiento lo asimilan mejor y tiene menos efectos secundarios”.

Existen varios niveles de reiki: primer nivel, segundo nivel, tercer nivel (maestro/a interno/a) y maestría. Una vez obtenido el segundo nivel, el terapeuta puede aplicar reiki a distancia, a través de una fotografía, por ejemplo. “Pones la intención para que todo sea para bien del paciente, es decir, al servicio de la buena ayuda”, aclara Ayuso.

El efecto físico inmediato que se produce en la persona que recibe reiki es calor. “Muchas personas suelen sentir calor, algo que probablemente se relaciona con la energía que está operando”, expone Carlos Badía, que ha alcanzado la maestría de reiki Usui y Karuna, y aunque no tiene experiencia como terapeuta, sí piensa que “el efecto percibido depende, en gran medida, del grado de apertura del receptor”. Así, las personas que reciben reiki pueden sentir un grado mayor de relajación o de bienestar, dependiendo de ese grado de apertura.

Badía, que estudió medicina y se especializó en neumología, cree que el reiki opera a un nivel bastante profundo, de tal forma que los pacientes suelen experimentar cambios después de las iniciaciones. “No es raro que experimenten fenómenos de purificación, como diarreas, después de una iniciación”, precisa.

En opinión de Badía, “las enfermedades son disfunciones de nuestro sistema energético, que cuando se manifiestan en el campo del cuerpo físico, llevan ya un recorrido en otras esferas más sutiles. El reiki puede actuar sobre todas las esferas (física, emocional y mental)”.

Beneficios de la terapia de reiki en las esferas física, emocional, mental y espiritual

  • A nivel físico: mejora dolencias del cuerpo.
  • A nivel emocional: trabaja sobre problemas emocionales, como insatisfacción, miedo, malestar, ira, etc.
  • A nivel mental: trata el insomnio, estrés, etc.
  • A nivel espiritual: aporta paz, armonía, felicidad.