Experiencias de voluntariado con personas de edad: “Siempre se gana”

El pasado 1 de octubre se conmemoró el Día de las personas de edad, un día para dar protagonismo a las personas mayores y una forma de sensibilizar a la sociedad acerca de las necesidades de este colectivo que tiene un gran peso en nuestro mundo.

Afortunadamente, la esperanza de vida en nuestro entorno es cada vez mayor, y el envejecimiento activo ayuda a mejorar la calidad de vida de las mayores de 65 años. Pero no debemos olvidar que también son en ocasiones los grandes olvidados. Por eso, gracias a personas como Elisa, voluntaria de la Fundación Alicia y Guillermo, nuestros mayores reciben ese acompañamiento que a veces tanto necesitan. Hemos hablado con ella para que nos cuente su experiencia.

¿Cómo te iniciaste en este tipo de voluntariado?

Comencé hace más de cinco años, un amigo me animó a apuntarme a este tipo de voluntariado. Durante algún intervalo de tiempo no pude realizarlo porque mis horarios eran incompatibles, pero en cuanto pude lo retomé. Siempre he realizado acompañamiento en domicilio. Ahora colaboro con la Fundación Alicia y Guillermo, acompaño a una mujer de 92 años y a su hermana.

¿En qué consiste tu labor?

Voy una tarde a la semana, jugamos a las cartas, charlamos. Sobre todo escucharles. También salimos a pasear si podemos. Y hacerles reír, es muy importante. Para ellas cualquier pequeño detalle es un mundo, por ejemplo el día de las personas de edad nos reunimos con el resto de compañeros de la fundación, hicimos una fiesta, nos presentamos, se hicieron juegos, karaoke… Lo pasaron genial y ya están esperando con ilusión la siguiente, en Navidad.

Supongo que además de la ayuda que les prestas a nivel emocional, te proporcionará una satisfacción personal.

Sí, me da mucha satisfacción. Noto que me esperan “como agua de mayo” y que se animan cuando estoy con ellas.

Elisa es una mujer alegre y vital, con gran capacidad de dar. Me imagino que es importante el talante, ¿verdad?

Sí, aunque lógicamente no siempre te levantas con el mismo ánimo y a veces sales de allí sensibilizado y algo triste. Cuando te hablan de la soledad es duro. Muchas de las cosas que me cuentan me producen una profunda tristeza.

¿En tu opinión es la soledad el mayor problema? 

Totalmente, necesitan estar distraídas. Y para ellos es muy importante la presencia, el simple de hecho de la presencia de otra persona, un poco de conversación… Además muchos de ellos no son independientes y la soledad en esos casos se lleva peor. Y además no siempre hay disposición por parte de las familias.

¿Crees que quizá hay cierta visión negativa en la sociedad?

Sí a veces parece que la gente mayor molesta, se ve en los trabajos, en la calle. Tenemos que darnos cuenta de que cada vez hay más personas mayores, y de que cada vez vivimos más años. Hace falta que haya más voluntarios, claro que sí. Y también que se les enseñé a mantenerse activos, a cuidarse.

¿Cómo podría cambiarse esta vision?

Es un tema educacional, de compromiso y de humanidad. Se podrían dar charlas  y tratar de concienciar a la sociedad. Por ejemplo, con campañas de publicidad como hay ahora algunas preciosas, que llegan al corazón.

¿Cómo animarías a otras personas a apuntarse a actividades de este tipo?

Les diría que siempre se gana, ellos y nosotros. Yo tengo ilusión cuando estoy con ellas, y salgo contenta y me siento bien. Desde luego mientras pueda seguiré, sacaré tiempo de donde haga falta.