Reconocimiento un año más a la labor del cooperante

El 8 de septiembre del año 2000 se firmó en la sede de las Naciones Unidas de Nueva York la Declaración del Milenio. De este modo 189 Jefes de Estado y Gobierno se comprometí­an a dar prioridad a la erradicación de la pobreza mundial y las desigualdades. Ese es el motivo por el que cada 8 de septiembre desde 2006 se celebra el día del cooperante, la figura humana que materializa ese compromiso y que pone toda su voluntad en mejorar las condiciones de vida de una parte de la sociedad que convive a diario con el hambre, la enfermedad, la guerra y la pobreza. En definitiva, la población más vulnerable del planeta.

Las recientes y sucesivas crisis humanitarias de los últimos años han puesto de manifiesto la incapacidad o la falta de voluntad de muchos gobiernos para cumplir sus compromisos en el área de la ayuda humanitaria, y es por ello por lo que la figura del cooperante adquiere dí­a tras dí­a más importancia. Desde la distancia o desde las propias sedes nacionales, el trabajo de estos miles de cooperantes españoles marca la diferencia y hace posible que muchas personas mejoren sus condiciones de vida. La cooperación es un modo de vida, no solo un trabajo, y así  lo demuestran las cientos de historias acerca de esta labor no exenta de riesgos, pero que se ama por encima de todo.

Según los datos de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el desarrollo (AECID), son casi 2.600 los profesionales españoles que trabajan en este ámbito. Los sectores de cooperación en los que desempeñan su trabajo abarcan desde el desarrollo el económico y la gobernabilidad democrática hasta la acción humanitaria y labores en servicios básicos de salud, educación, etc.