Madre africana.

Para erradicar la fístula obstétrica, “esperanza, curación y dignidad para todas”

Desde el pasado año 2013 cada 23 de mayo se conmemora el Día Internacional para la Erradicación de la Fístula Obstétrica, con el objetivo de concienciar a la población acerca de este problema y buscar apoyos para combatirlo entre la comunidad internacional. Este año 2017 el lema de la campaña es “Esperanza, curación y dignidad para todas”.

La fístula obstétrica es la formación de un orificio entre el canal del parto y la vejiga o el recto debido a una obstrucción prolongada durante el parto, lo que sucede especialmente cuando, debido a la falta de atención obstétrica de emergencia y de personal capacitado durante el parto, no realiza una cesárea a tiempo.

A su vez, la obstrucción durante el parto puede deberse a que la pelvis de la mujer sea demasiado pequeña (sucede con especial frecuencia cuando las madres son mujeres demasiado jóvenes), o a que el bebé no esté en la posición debida o tenga la cabeza demasiado grande. Como decimos, una de las causas subyacentes del problema es que el embarazos llegue a una edad demasiado temprana, pero también lo es la pobreza, la malnutrición y la falta de educación e información.

Este tipo de fístulas son responsables de un 6% de la mortalidad materna, por lo general en países pobres en los que las mujeres no tienen acceso a un parto seguro. No obstante, también son responsables de graves poblemas de salud que se suceden al no tratarse correctamente el problema u operarse dicha fístula, y eso que es un problema al que la cirugía podría poner remedio de forma relativamente sencilla en casi el 90% de los casos. Por eso hay campañas de intervención masiva y de concienciación en las zonas de mayor incidencia del problema.

Y es que no tratar una fístula obstétrica puede derivar en problemas verdaderamente incapacitantes como incontinencia urinaria, infecciones cutáneas, úlceras o incluso problemas renales y sexuales, además de dolor, vergüenza, falta de autoestima y rechazo del entorno provocados por los prejuicios y la estigmatización.

Sin duda, un grave problema que se suma a la cola de factores de discriminación que sufren las mujeres en el mundo, sobre todo en países en vías de desarollo.

Como decimos, la operación no es demasiado complicada pero sí cara, sobre todo para las posibilidades económicas de las mujeres y/o familias en el contexto del que hablamos (pobreza, exclusión…). He ahí la importancia de las campañas internacionales de interveción gratuita.

Y aún así, una vez que se cierra la fístula los problemas tampoco terminan del todo. La orina sigue filtrándose sin control aunque por su cauce normal, ya que los músculos se han visto dañados. De ahí que sean tan importantes tanto la concienciación del problema como su visibilidad y el apoyo psicológico a las mujeres afectadas.

La perpetuación de este problema es, según la ONU, un indicador de las desigualdades existentes en el mundo, ya que los sistemas de salud no protegen a las niñas y a las mujeres más pobres y vulnerables.

Cada año, entre 50.000 y 100.000 mujeres de todo el mundo padecen una fístula obstétrica, y se calcula que sólo en Asia y el África subsahariana más de 2 millones de mujeres tienen una sin tratar.

La prevención y el tratamiento de la fístula obstétrica contribuyen a cumplir el Objetivo de Desarrollo del Milenio 5, consistente en mejorar la salud materna. En ese mismo sentido la OMS recuerda que las principales vías para atajar el problema son:

  • Retardar la edad del primer embarazo.
  • Poner fin a ciertas prácticas tradicionales nocivas.
  • Proporcionar el acceso oportuno a la asistencia obstétrica.