“Te deja con ganas de querer volver, hacer más cosas, querer pasar más tiempo con la gente de allí”

Tal y como os avanzábamos en una publicación anterior, entrevistamos a nuestra compañera y coordinadora del proyecto iniciado con la asociación Amal Taznaq (Marruecos), Laura Montava. Nos cuenta su experiencia en el país africano, los proyectos iniciados con la ONG española que desarrolla su actividad en el pueblo marroquí, así como las perspectivas de futuro de nuestra relación para con ellos.

Laura, querríamos que nos contaras un poco cómo surge la colaboración con la Asociación Amal Taznaq.

La colaboración surge de una amistad entre asociaciones con un objetivo común básico: ayudar a la sociedad en la que vivimos aportando lo que podamos. Desde la asociación Amal Taznaqt lo hacen a través de la formación educativa de los niños de un pueblo de Marruecos llamado Taznaqt, realizando actividades con ellos, concienciando a voluntarios mediante sus programas de voluntariado, y ayudando a su formación en idiomas mediante cursos que imparte en verano con los voluntarios. Hablando con ellos, les propusimos colaborar con la entrega de unos libros del Lyceo Francés que nos habían donado, además de plantearles realizar conjuntamente dos proyectos de colaboración entre nuestras asociaciones: Raconte-moi une histoire, mediante el cual ponemos en contacto a los niños de Taznaqt con un colegio de territorio español de habla francesa para ayudar a la mejora del idioma en el pueblo, y una labor de concienciación en el colegio español, y mediante el proyecto Haut ces main propres! A través del cual realizamos unos talleres de salud e higiene de manos, entre los niños del pueblo durante Semana Santa.

Como directora de proyecto, nos podrías decir: ¿en qué fase se encuentra ahora mismo nuestra colaboración con ellos?, ¿qué tipo de proyectos estamos realizando y qué tenemos previsto de cara al futuro?

Como he mencionado, en colaboración con la asociación de Amal Taznaqt estamos realizando dos proyectos en paralelo: “Haut ces main propres!” y “Raconte-moi une histoire”.

El proyecto Haut ces mains propres lo estuvimos realizando durante mi estancia en Taznaqt en Semana Santa. Coincidiendo justamente con el día universal del enfermero, estuvimos realizando durante el día diversas actividades de sanidad con los niños en las guarderías que había en el pueblo (unos 100 niños). Durante este día, estuvimos entregando material recogido por los voluntarios, consistente en cepillos de dientes y pastas de dientes para unos talleres de higiene bucal, y unas pastillas de jabón de manos para hacer hincapié en la importancia de lavarse las manos siempre antes de las comidas, dentro del marco de este proyecto. Entre las actividades, hicimos unas guirnaldas decorativas, ensuciándonos las manos, y luego lavándolas con jabón. Nos lo pasamos muy bien la verdad.

En cuanto al otro proyecto, Raconte-moi une histoire, es un proyecto más a largo plazo, ya que contempla una serie de actividades de conocimiento, concienciación y programadas para ser realizadas en el colegio en Madrid después de Semana Santa, y en Taznaqt. La idea es también una progresiva mejora del aprendizaje del francés durante el verano, con ayuda de los voluntarios que se desplacen a Marruecos. Durante Semana Santa puden hablar con los coordinadores de la asociación de allí, así como visitar la escuela, guarderías y conocer a los niños y profesores que estarían involucrados en el proyecto. Aunque aún estamos en proceso de detalle del proyecto, fue muy satisfactoria la actitud y acogida que tuvo entre los involucrados allí.

En lo referente al viaje que realizaste a Taznaq, nos podrías describir cómo surgió la idea de ir allí y cómo fue el viaje hasta llegar.

Personalmente, yo llevaba ya muchos años queriendo realizar un voluntariado. Al final, como nos pasa a  muchos, por un motivo o por otro, no veía el momento y no sabía si, personalmente, estaba preparada mentalmente para éste tipo de viajes, ya que soy muy aprensiva y sabía que no sería la misma persona antes que después del viaje. Pero después de conocer a Ana (la coordinadora de la asociación en Madrid), y de que me contara lo que hacían y lo que me iba a encontrar, me sentí con fuerzas para ir, ¡y menos mal que me decidí a ir! Sin ninguna duda, está entre las decisiones de mi vida de las que más me podré sentir orgullosa de haber tomado.

Nos podrías resumir de manera breve cómo transcurrió la semana y media que pasaste allí.

En dos palabras “demasiado rápida”. La verdad es que se pasó el tiempo corriendo, y eso que hacíamos muchas actividades durante el día (talleres con los niños, juegos, visitas para conocer la agricultura del pueblo, el sistema de agua que tienen, visita a los niños del orfanato, colegio, guarderías, centros médicos de allí, ¡vamos, muchísimas actividades! ¡Hasta, incluso, asistimos a un concierto de música bereber y un paseo en dromedario por el Sahara! (risas). Teníamos reuniones todos los días para hablar de la organización y actividades que íbamos a realizar al día siguiente. La gente de allí nos acogió de una manera espectacular, nos cuidaron estupendamente, nos hacían partícipe de su vida. Lo cierto es que en Taznaqt veías a todas las personas cómo se comportaban contigo, cómo te saludaban por la calle, y te hacían sentir uno más en su gran familia, porque creo que esa es la palabra que mejor definiría a este pueblo tan impresionante, una familia. Te deja con ganas de querer volver, hacer más cosas, querer pasar más tiempo con la gente de allí, con los niños de allí, etc.

Por último, nos podrías contar qué opinas sobre los voluntariados y qué cosas crees que aportan estos.

Creo que de todas las experiencias de la vida se pueden aprender muchas cosas, y sobre todo de la gente con la que te relaciones. Los voluntariados son una muy buena forma de conocer diferentes culturas, abrirte la mente, ayudarte a valorar las cosas de otra manera, como mínimo, y que te hacen crecer interiormente de una forma descomunal. Si a todo esto le sumas el hecho de que mientras estés aprendiendo personalmente, también estas ayudando a otras personas. Creo que no hay nada que pueda igualar a esa sensación. El cómo te sientes, el cómo ves que la gente que más necesita y que menos tiene es la que más valora las cosas y son los que más entregan, regalan, y mejor cara pone ante circunstancias realmente complicadas (y no situaciones que tú llamarías “complicadas”). Es realmente algo impresionante.

Creo que los intercambios culturales dan mucho a cambio, posiblemente, más de lo que puedas ofrecer. Aprendes mucho de otros modos de vida, otras circunstancias y otras formas de ver la misma situación pero con otros ojos, con otra educación, con otra historia. Yo animaría a cualquiera que tenga inquietud por conocerlos, que ¡adelante! Creo que una labor importante de los voluntariados es la concienciación de la sociedad, y sobre todo, de la sociedad pudiente (no sólo económicamente, sino la que tiene los medios para hacerse escuchar). Creo que, además, podrías pensar ¿qué puedo aportar yo en una semana, un mes, de mi vida como voluntario? Quizás pienses que bien poco y, quizás, si lo aíslas, tengas razón, pero si esa semana tuya, se une a otra semana de otra persona, de otras muchas personas, pueden llegar a ser muchas buenas acciones.