Feliz día… ¡y felices sueños!

Este viernes 17 de marzo se celebra el Día Mudial del Sueño 2017, por lo que si tú eres uno de esos a los que tanto se les pegan las sábanas, para quien el plan perfecto para cualquier mañana es quedarse remoloneando en la cama, ¡estás de enhorabuena!

Hemos preparado para ti un post especial sobre las bondades y curiosidades que esconde el sueño, para que puedas justificar ante quienes te critican lo bueno que es ¡y todo lo que lo necesitamos! Y es que, aunque todos sabemos que dormir es bueno, no todo el mundo es consciente de lo que implica realmente para el organismo el tan necesario (¡y merecido!) descanso nocturno. Y lo que es todavía mejor: la ciencia sigue dándonos poco a poco más y más pistas sobre efectos positivos del sueño hasta el momento desconocidos.

Así, es conocido que el sueño ayuda a procesar los recuerdos y a mantener nuestras vidas sociales y emocionales por buen camino. Pero desde hace poco se sabe también, y gracias a científicos de la Universidad de Wisconsin, que dormir es crucial para la producción de la mielina, una proteína liposoluble que protege las células del sistema nervioso y que actúa como un auténtico lubricante para el cerebro. El organismo produce esta sustancia durante la fase REM del sueño (que es cuando soñamos); cuánto más tiempo permanece alguien despierto, durante el cual la proteína no se genera, más células sufren estrés y mueren.

Asimismo, se ha descubierto que, entre otras acciones que tienen lugar en el organismo durante el sueño, el cerebro aprovecha esas horas de descanso para limpiar la basura cerebral que se ha acumulado a lo largo de las horas en las que hemos estado despiertos. El cerebro posee unos colectores de basura propios desde los que, a través de las ondas del líquido cerebroespinal, se llevan las sobras directamente hacia el hígado para su eliminación. No es que esta función esté desactivada mientras estamos despiertos, sino que funciona el doble de rápido durante el sueño. ¡Otra buena razón para pasar alguna que otra hora más dentro del sobre!

A lo largo de los siglos la explicación acerca de qué es realmente el sueño y para qué sirve es algo que ha traído de cabeza a muchos autores e investigadores. Algunos partieron de suposiciones bastante simples, llegando a decir incluso que “dormimos porque no tenemos nada mejor que hacer” o que lo hacemos para “ahorrar valiosa energía”, dado que la temperatura corporal central de los mamíferos muchas veces baja durante el sueño.

Sin embargo, muchos otros expertos coinciden con la lógica demostrada por Paul-Antoine Libourel, del Centro de Investigación de Neurociencia de Lyon, Francia, recordando que el sueño es característica casi universal de la vida animal y “es fundamental para la sobrevivencia de las especies; la selección natural no la eliminó”.

El cuerpo es sabio, y nuestro motor minuto a minuto, hora a hora de cada día. ¿Por qué íbamos a poner en duda que necesite un respiro?

 

Aquí van una serie de curiosidades muy gráficas sobre la necesidad y la universalidad del sueño (y también del soñar):

Los sueños ayudan a prevenir la psicosis. Esto es otro descubrimiento reciente, que ha demostrado que aquellas personas a las que se les despierta justo al comenzar a soñar pueden desarrollar los primeros signos de psicosis en sólo 3 días, además de otros desórdenes como concentración, irritabilidad y alucinaciones.

El sueño en el reino animal. El mamífero que más duerme es el oso perezoso gigante (un total de 20 horas al día; como imaginarás, el resto de horas las pasa comiendo). Hay dos animales que duermen las 8 horas que también se presupone al ser humano: el conejo y el cerdo.

Pero el mundo animal guarda secretos verdaderamente sorprendentes en lo relativo al sueño: por ejemplo, que las ballenas y delfines rotan los hemisferios de su cerebro para poder dormir y sólo una parte de su cerebro duerme cada vez, ya que siempre tienen que estar conscientes para salir al aire y respirar, y que los animales que pueden dormir de pie (como los caballos, las jirafas y algún otro herbívoro) deben tumbarse para poder alcanzar la fase REM, aunque sólo sea por unos minutos.

– En sólo 4 años se ha duplicado el número de personas que toman pastillas para dormir.

– ¿Alguna vez te has preguntado cómo sueñan las personas ciegas? Como imaginarás, por supuesto sí sueñan. Todos. Los que han tenido vista en algún momento de su vida, sueñan en imágenes. Los ciegos de nacimiento, sueñan a través del resto de sentidos (olor, tacto, sonido…). ¡Como en la vida misma! El mismo principio explica que nadie pueda soñar con algo que no haya visto jamás, tampoco una cara.

Todos los seres humanos dormimos y soñamos (a excepción de personas con ciertos desórdenes psicológicos). Eso sí, no todos soñamos igual; los hombres acostumbran a soñar más con hombres, mientras que las mujeres lo hacen con gente de ambos sexos por igual.

El récord mundial de tiempo sin dormir lo tiene Randa Gardner, que en 1964, con 17 años de edad, se mantuvo despierto durante 264 horas (11 días) y 12 minutos. Hay estudios que vinculan dormir menos (entre 6 y 7 horas al día) con una mayor longevidad. Sin embargo, esto también podría deberse a que disfrutan de una situación socioeconómica mejor. Otras investigaciones apuntaron en su día a que dormir demasiado o demasiado poco duplica las probabilidades de morir.

– Los españoles duermen una media de 40 minutos menos por noche que el resto de europeos, y lideran el índice accidentes laborales en la Unión Europea y tienen la tercera tasa más baja de productividad. ¿Coincidencia? (¡Las conclusiones son asunto tuyo!)

Las personas que han dejado de fumar recientemente tienen sueños mucho más vívidos que el resto.

El cuerpo está paralizado mientras se sueña, para evitar que realicemos las acciones de los sueños (correr, golpear…). La hormona que induce al sueño provoca que las neuronas envíen señales a la médula espinal para que ésta relaje el cuerpo, que termina después esencialmente paralizado.

– La creencia de que despertar a un sonámbulo es peligroso no es más que un mito.

Olvidamos el 90% de nuestros sueños: en los 5 primeros minutos tras despertar, se olvida la mitad del contenido del sueño; en sólo 10 minutos, hasta el 90%. Otra curiosidad es que alrededor del 12% de la gente sueña únicamente en blanco y negro.

Está demostrado que si encierras durante un tiempo a gente en un lugar sin relojes ni referencia horaria alguna y les dejas dormir libremente, suelen dormir unas 10 horas al día. Esto ha llevado a algunos a defender que esa es el número “natural” de horas de sueño que necesitamos los seres humanos.

– Dormir poco eleva el riesgo de contraer un resfriado, de acuerdo con lo revelado por un estudio en Estados Unidos en el año 2004. Además, las heridas se curan más rápido mientras dormimos (o se curan más lentamente si dormimos menos).

Los sueños nunca significan lo que parece. El simbolismo es infinito, y ha dado pie a una prácticamente inabarcable literatura al respecto.