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Información sin Fronteras. La salud, una labor atemporal.

“La primera riqueza es la salud” (Ralph Waldo Emerson)

Con esta frase, homenaje a la salud y a la importancia que esta tiene para el ser humano, del célebre poeta y filósofo estadounidense Ralph Waldo Emerson, nos podría servir de orientación, en tanto que representante de una época determinada, para demostrarnos que la labor que realizamos en Información sin Fronteras, es decir, cuidar la salud de aquellos que lo necesitan, tiene una importancia extrema más allá de todo límite temporal y geográfico.

La tecnología y el capital humano que tenemos hoy en día a nuestra disposición para cuidar y mejorar la salud de las personas, permiten, a organizaciones sin ánimo de lucro como la nuestra, aportar nuestro granito de arena en hacer mejor la vida de aquellos que, aún en pleno siglo veintiuno, no disponen de los recursos necesarios para acceder a una asistencia sanitaria que les permita vivir con tranquilidad.

Si, el estar sano es una característica y una búsqueda inmanente del ser humano desde el principio de los tiempos, y lo seguirá siendo, al menos hasta que no alcancemos la inmortalidad, las técnicas y la sabiduría acerca de cómo mejorar o cuidar esa salud no siempre han sido tan efectivas como hoy, ni han gozado de tan buena reputación.

“Casi todos los hombres mueren de sus remedios, no de sus enfermedades”. (Moliere)

Uno de los más famosos dramaturgos de la historia de la literatura francesa sino, el más famoso de ellos, dedicaba estas duras palabras a todos aquellos que, bajo su juicio, se hacían llamar médicos. Estamos en el siglo XVI y, Moliere, con una obsesión casi enfermiza dedica, en gran parte de sus obras, un lugar para mofarse de esta profesión.

“El arte de la medicina consiste en mantener al paciente en buen estado de ánimo mientras la naturaleza le va curando”. (Voltaire)

Casi un siglo más tarde, otro escritor, de sobrenombre Voltaire, también francés, ahora ya en plena revolución ilustrada, se refería así a la disciplina de la medicina. No es de extrañar que en aquella época todo aquel que decidiera poner su salud en manos de un médico pensara que iban a ser sus últimos días de vida.

Pero, por suerte, la sociedad evoluciona, los conocimientos avanzan y las técnicas mejoran. Hoy, afortunadamente, la medicina dispone de un alto grado de confianza, incluso, a veces, más allá de los límites reales a los que puede llegar ejercer.

Sin embargo, también hoy, nos encontramos en la tesitura de disponer de técnicas y conocimientos necesarios para curar una enfermedad pero, gran parte del mundo, no disponer de los medios económicos necesarios para poder acceder a ellos.  Es ahí, donde el pequeño granito de arena que antes mencionábamos que aporta Información sin Fronteras a esas personas con escasos medios, se hace grande. Se hace grande para aquellos que lo necesitan.