Entrevista Elsebeth Arribas (voluntaria de Aviación sin Fronteras)

La semana pasada anunciamos la entrega de nuestro segundo envío internacional. Esta vez, el rumbo era el Kenya Medical Training College. Al igual que la anterior entrega, confiamos el destino de nuestro material educativo a la ONG Aviación sin Fronteras. El resultado fue el mismo, un rotundo éxito.

Hablamos con Esebeth Arribas, voluntaria de Aviación sin Fronteras y la persona que hizo posible que los más de 100 kilogramos de libros de texto llegaran a Kenia sin ningún incidente (o casi sin ninguno).

¿Podría contarnos, un poco, cómo empezó a ser voluntaria para Aviación sin Fronteras?

Comencé como voluntaria guiando a grupos de visita de la ONCE al hangar de Air Nostrum, me llamó el presidente de “Aviación Sin Fronteras”, Luis Berasategui, consultándome si podía echarles una mano ya que a todos los colaboradores les pillaba volando. Vamos, trabajando y cómo yo trabajo en hangar, pensó en mí. En ese momento aún no me había apuntado, aunque lo llevaba en mente desde hacía algún tiempo y ya para la visita del año siguiente de AFEMA al hangar, oficialmente, me apunté.

¿cuántos viajes ha hecho?

Con este último han sido tres. El primero llevando a una pequeña senegalesa de 3 años de Madrid a Sevilla para ser intervenida de una de las más severas cardiopatías. Una vez intervenida y recuperada, insistí en acompañarla a su regreso desde Sevilla a Madrid dónde luego le esperaría otra voluntaria, de “Terre de Hommes”, hasta su casa. Fue lo más acertado, porque la niña ya me conocía y su regreso fue menos dolorosa por confiar ya en mí.

En diciembre colaboré en un precioso vídeo que se puede visitar en youtube en colaboración de varias asociaciones con ASF y la compañía para la que trabajo, Air Nostrum. Se titula “las buenas personas las hacen buenas personas.” Fueron cuatro días de convivencia las 24 horas con 5 niños, muy diferentes entre sí, sus familiares, los del equipo de grabación e imagen, los compañeros de Comunicación y, nosotros, los 5 acompañantes de 5 niños maravillosos, a conocer Estrasburgo. Una experiencia inolvidable, tanto es así que nos seguimos manteniendo el contacto.

Y, por último, mi corta pero intensa experiencia en Nairobi, llena de emociones y contrastes.

¿Cuáles son los prolegómenos de un viaje, los preparativos?

Normalmente, los acompañamientos con nuestros vuelos ya se han avisado previamente de que va un voluntario de ASF, compañero a bordo por lo que se intenta que esa persona pueda embarcar ya que dependemos de las plazas disponibles y libres del avión.

En el caso de volar con otras compañías aéreas se intenta, igualmente, consultando su disponibilidad y las posibilidades con anterioridad. Pero, en el caso del regreso del vuelo desde Nairobi, me encontré con que el vuelo iba con overbooking, lo que hubiera supuesto una noche más de hotel, retrasar todas las conexiones vía a Amsterdam, luego Madrid, hasta llegar a Valencia, lo que hubiera supuesto, también, tener que pedir un día más de mis vacaciones. Finalmente, gracias a la ardua labor del supervisor del aeropuerto de Nairobi, Sr. Eric, conseguí subir al jumpseat. Un asiento reservado para tripulación de cabina, sin ventanilla ni pantalla de televisor de entretenimiento, pero dónde me trataron como a una princesa a pesar de viajar ahí más de ocho horas de vuelta mirando a una especie de ropero donde los tripulantes colgaban sus abrigos y chaquetas durante el vuelo.

Si te digo que el vuelo se me hizo corto, no miento, y todo gracias al gesto de una tripulación involucrada que cree en lo que hacen otros porque ellos, por su lado, también colaboran para otras asociaciones de ayudas.

Entiendo que todos los viajes tienen una gran importancia porque todos tocan temas de ayuda humanitaria, pero, ¿hay alguno que le haya marcado más o que lo recuerde con especial cariño? (obviamente, en el caso de que haya hecho más de uno)

Todos, no excluiría ninguno porque se trata de personas y todas, por eso, valiosísimas.

Hacer este tipo de voluntariado, permite al voluntario, en este caso usted, hacer, tanto una labor humanitaria como conocer la zona del país en cuestión al que es destinado para realizar el acompañamiento. ¿qué le ha aportado a usted este tipo de voluntariado?

Te diría que no tienen nada que ver con el tipo de viaje que hago vacacional. Cuando viajo por mi cuenta, hago todos los recorridos que me es posible en el tiempo mínimo intentando visitar al máximo.

Pero, como voluntariado, tu ritmo cambia, ya no viajas con una persona/s que siguen tu ritmo si no que tú te amoldas al ritmo de ese niño enfermo que no puede ni caminar porque se fatiga por su cardiopatía y tienes que llevarlo en brazos, porque sufre una ceguera o, porque vas cargada de cajas con material para una donación. En mi opinión, una misión consiste en eso, el objetivo no eres tú si no el otro, yo hago de mero acompañante.

Y es por eso que tanto me ha aportado compartir mi tiempo con esas personas, además de compartir experiencias, algo valiosísimo para el recuerdo y, quizás, para poder entender un poco mejor nuestro mundo.

En cuanto a nuestro envío de, nada menos que, cerca de 100 kilogramos de libros sobre medicina, enviado al KMTC de Kenia ¿cómo fue el viaje? ¿cómo se las arregla una sola persona para transportar esa cantidad al lugar de destino, con éxito?

No pudo ir mejor, sabes, siempre digo que el mundo está lleno de ángeles y, ante todo, en las situaciones más complicadas e imaginables, aparecen.

En último lugar, queríamos preguntarle por la atención recibida por parte del KMTC, ¿cuál fue su trato? Y ¿cuál fue su impresión al recibir el material educativo? En general, cómo fue su estancia en Kenia y la valoración que hace de este viaje.

Su trato no podía ser más acogedor y sobreprotector, todo les parecía poco. Si no digo que agradecieron, en el College, cincuenta veces la donación de material educativo, les engañaría. He tenido la oportunidad de conocer en estos dos días gente encantadora e interesante. Me decía una de las responsables de la Administración y Gestión del College la importancia de mi visita y haberme acercado a los alumnos para que supieran cómo habían llegado los libros hasta su biblioteca. Según ella les había provocado un impacto, haciéndoles ver que no hay fronteras, que la medicina es más allá y que si yo he podido llegar hasta ellos, ellos también pueden conseguir ir lejos. A mí me impregnaron de su tierra color rojiza al llevarme, al día siguiente, a conocer su Parque Natural en Nairobi con mi protector Casper y el conductor James, que se conocía las reacciones de los animales como no había visto antes. Al termino del día, después de pasarlo como niños visitando ese parque, integrado en la ciudad de Nairobi, me acompañan al aeropuerto, regalándome, además, una camiseta de recuerdo, angustiados por si me iba a gustar o no, el color que habían elegido. Solo puedo decir que todo lo que me venía de ellos era de corazón y, por tanto, no podían haber elegido color más bonito que el que escogieron para mí.

Cada cinco minutos un niño se queda ciego en África, por accidente, por falta de revisión ocular u otras circunstancias. Teniendo en cuenta que el material austero con el que trabajan lo cuidan como lo que más, me explicaban que, en el país, hay otros 65 centros, pero claro, a los que no les llega las conexiones para las consultas, por lo que, no hay nada mejor que un libro donde consultar cuando uno se encuentra en mitad de la nada.