“El SPI es una enfermedad muy particular, con muchos matices, que puede afectar gravemente la calidad de vida de los afectados y su salud”

En Información Sin Fronteras, nos hemos interesado mucho por el Síndrome de Piernas Inquietas (SPI) y no podíamos dejar de hablar con uno de nuestros mayores expertos, el Dr. Oscar Larrosa.

Es responsable de la Unidad de Sueño del Hospital Quirón Salud Sur de Alcorcón, actividad que compatibiliza con su trabajo en el Centro de Enfermedades Neurológicas y en el Hospital San Rafael de Madrid. Actual coordinador del grupo de trabajo de Movimientos Anormales de la Sociedad Española del Sueño, El Dr. Larrosa pertenece, además, a la Sociedad Española de Neurofisiología Clínica.

Además, colabora, de forma muy activa, con AESPI y nos comenta que formó parte de su proceso de creación cuando trabajado con el Dr. García-Borreguero, fundador de la asociación, en el año 2004.

– Doctor, la naturaleza del síndrome de piernas inquietas es neurológica pero, ¿se sabe por qué se produce?

La causa es aún desconocida, aunque se ha avanzado bastante en el conocimiento de sus mecanismos de producción. Sobre una base de predisposición genética (muchos casos son de predisposición familiar), se produce una disfunción del sistema de neurotransmisión de la dopamina, muy ligada a la falta de hierro del sistema dopaminérgico para su metabolismo, lo que se debe a su vez, quizás, a una alteración del transporte de hierro al sistema nervioso central.

– ¿Podemos incluirla dentro de las enfermedades raras?

No lo es en absoluto, es una enfermedad de alta prevalencia, pero se etiqueta como “enfermedad rara” por desconocimiento de la misma.

– ¿Cuáles podríamos decir que son los factores de riesgo o aquellos que predisponen a padecer el síndrome?

Sobre todo genéticos, se han localizado ya algunos genes de riesgo, especialmente en los casos de inicio más temprano (antes de los 30-40 años), sobre los que a veces hay factores del entorno o enfermedades asociadas que pueden desencadenar los síntomas clínicos (generalmente en los casos de aparición más tardía).

– Si estamos ante un problema neurológico, ¿por qué se trata como una alteración del sueño?

No es una alteración del sueño solo, es una alteración ligada al reposo o inactividad que se manifiesta con mucha mas frecuencia solo en horarios vespertinos y nocturnos, tiene un ritmo de aparición ligado a la noche. Sin embargo, la alteración del sueño sí que suele ser el problema principal de los afectados en la mayoría de los casos, ya que puede “machacarles” la calidad de vida y provocar alteraciones metabólicas y cardiovasculares. Pero no es el único problema.

– ¿Cuál es el tratamiento, entonces, para mejorar la calidad de vida de las personas que sufren este trastorno?

El tratamiento es siempre sintomático, de alivio de las molestias, puesto que, al desconocer la causa inicial, no podemos aun actuar sobre ella. Se trata al paciente con fármacos específicos para los síntomas, como son agonistas de receptores dopaminérgicos, moduladores de receptores alfa-2-delta y, en algunos casos, fármacos opiáceos. Hay también una serie de medidas no farmacológicas especificas y de estilo de vida que hay que instaurar y controlar, incluyendo ciertos parámetros analíticos (como, por ejemplo, los parámetros de metabolismo de hierro) que hay que intentar corregir si están alterados y tener cuidado con otros medicamentos que puedan empeorar la enfermedad.

– Antes ha dicho que la causa de la enfermedad es desconocida pero, ¿cuál es su futuro?, ¿se está avanzando en la investigación del SPI?

Sí, bastante, especialmente en los últimos diez años. Cada vez hay mas estudios sobre esta enfermedad, al ser bastante frecuente y reconocerse cada vez más en las consultas. Especialmente, se ha avanzado mucho en las características del control farmacológico, aunque aún queda mucha labor por hacer y muchos mecanismos y nuevos tratamientos que investigar. No hay que olvidar que estamos ante una enfermedad muy particular, con muchos matices, que puede afectar gravemente la calidad de vida de los afectados y su salud. Todavía es bastante desconocida, insuficientemente manejada en las consultas y que provoca mucha incomprensión en el entorno del paciente.